lunes, 27 de julio de 2020


REFLEXIONES PERRUNAS
PERREFLEXIONES
Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez
27/7/2020
17:12
Cuando veía al amo tomar el machete, saltaba de alegría, sabía que irían a los terrenos  del campo a caminar, al río o a otro lugar en el monte, me emocionaba al saber que correría conejos, o nadar en una poza, en fin, cada salida se convertía en toda una aventura, brincar entre arbustos y árboles, entre cafetales y otro tipo de plantas que le dan esa belleza incomparable a la naturaleza, salir de la casa me hacía muy feliz, por eso ladraba y saltaba de alegría.
De repente vi sentado en una silla a mi amo, cabizbajo, con la mirada perdida en el horizonte, , ya no salía como antes, se veía deprimido, hablaba poco y bajo, no reía ni bromeaba, se le veía angustiado, yo me preguntaba ¿qué estará pasando, se enfermó mi amo, que Dios lo proteja y cuide?, no lograba entender, pasaron los días y la casa donde todo era alegría se convirtió en un lugar sombrío, triste, cerraron las puertas, todo era enojo y desesperación, no se permitían visitas, no entendía nada de lo que estaba pasando.
Luego observé que se tapaban la cara con un trapo, había desconfianza y miedo, mi amo se escondía si alguien llegaba a la casa, todo era pena y zozobra, todo cambió y solamente se hacían comentarios en voz baja.
Escuché una conversación donde hablaban sobre una pandemia, de una enfermedad mala y peligrosa, de un virus infernal y grotesco que nadie miraba, pero que estaba enfermando y matando a la gente, lamentaban que les haya tocado vivir esa desgracia, se sentían los seres más infelices.
Todos los días a toda hora, siempre salía a colación el tema de ese tal virus, veces le llamaban covid y otras veces coronavirus, decían que era muy contagioso, en fin que ya mi amo no era el mismo, a veces de mal humor que hasta me regañaba o me pegaba, hablaba solo, pensé que se estaba enloqueciendo.
Ya no era amable ni amigable, maltrataba y maldecía, algo que nunca le había visto, cambió rotundamente, lo miraba hincarse y orar a Dios pidiéndole que terminara con esa peste y que le ayudara a conformarse y no perder la fe, a volver a ser el mismo porque el amaba a su familia y a sus animales, lloraba en silencio esperando el milagro del creador para volver a ser feliz.
Mi amo no sabe que entiendo el idioma de los humanos, aunque no pueda hablar, ahora ya sé porqué de ese cambio, y me propuse cuidar a mi amo y atacar al covid en el momento que se acerque a él, se que los humanos no lo pueden ver, pero nosotros los perros miramos mucho, mucho más, lo que es invisible para el hombre los caninos lo vemos, olfateamos mejor, me propuese mantenerme echado frente a mi amo para protegerlo y cuidarlo, en el momento que ese virus se acerque me lo comeré y lo devoraré, ya le dije a todos los perros de mi comunidad que estemos atentos en cuanto veamos a esa peste la destruiremos con nuestras garras.
Desde ese día, vuelta que daba el amo, vuelta que daba el perro, y si no podía estar junto a él, nunca lo perdía de vista, siempre estaba pendiente por si ese tal coronavirus se acercaba, hasta que un día que lo vio entrar a la casa, brincó, y lo mordió con tal furia que el virus se murió en sus garras, y desde entonces ningún virus se acerca a su amo porque yo estoy para defenderlo.
El amo no sabe que mi saliva es un antibiótico, astringente y desinflamatorio, por eso cuando tengo una herida o un golpe, me lamo cuantas veces sea necesario hasta sanar. Cuando está dormido o se descuida  lo beso, lo estoy haciendo inmune a enfermedades.