jueves, 9 de mayo de 2024

 

LLEGÓ EL MOMENTO DE DECIDIR

He de confesar que no he confiado en el sistema político mucho menos en la ley que lo regula, están diseñados para que lo más corrompido de la sociedad acceda a los puestos de poder y destruya la República como nos ha pasado hasta hoy día.

La corrupción, la inequidad, la deslealtad, el manoseo, la prostitución social, la desconfianza, el saqueo, lo insano, se han adueñado de nuestra sociedad, se han normalizado todos los males sociales, y los que piensan diferente los condenan y les llaman pronegativos, el sistema educativo y su modelo impuesto ha fracasado, se debería dedicar a desarrollar conciencia social y pensamiento crítico-social, donde la axiología fuera el eje transversal del que hacer de los docentes y comunidades educativas,

Ha llegado el momento de decidir, votar por un pensamiento fresco, con visión diferente para restituir la república y luchar contra la corrupción y las malas prácticas institucionales o votar por un pensamiento trasnochado, oscuro, de una persona enferma de poder, irrespetuosa hacia sus semejantes, corrupta demostrada y parte de un sistema saqueador y tenebroso.

Pues llegó el momento de decidir y a esperar un futuro mejor para este bello y saqueado país.

Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez

 

De las albas a las loas

En una comunidad rural del suroriente del país, una aldea con pocos habitantes pero con mucho talento, riqueza cultural y natural, muy arraigados a sus tradiciones religiosas y costumbres que la caracterizan, se mantienen tradiciones particulares.

El día de mayor esplendor es el 8 de Diciembre, fiesta patronal del lugar en conmemoración de la Inmaculada Concepción de María, obligatorio bañarse, día de espiritualidad, estrenos, y de bebidas fermentadas y algunas veces se da una que otra riña por celos o malos entendidos.

Inicia con las albas y culmina con las loas, lo cual es del agrado de la mayoría de habitantes que se regocijan con  las tradiciones de su comunidad.

Las actividades de su conmemoración comunitaria se desarrollan por medio de actividades culturales, religiosas, sociales y deportivas. En el aspecto cultural, resaltan las llamadas "loas", "comedias" o "entremés". Son realmente pequeñas obras de teatro, que exaltan a la Virgen de Concepción, siguiendo un libreto que tiene muchos años de antigüedad, y que fue traído a la Aldea El Cuje, por los primeros habitantes que llegaron a finales del siglo XIX.

Personajes del lugar han revolucionado el arte de hacer loas, comediantes natos que escriben los libretos inspirados por la tradición oral e historias reales o ficticias producto de la imaginación o experiencia de los habitantes del lugar, base para la creación de los  personajes de las respectivas obras teatrales.

Los preparativos para que las loas se conviertan en una celebración especial, inician por lo menos con 4 meses de anticipación.

El misticismo religioso y pagano, provocó la consolidación de personajes infaltables, el ángel, el diablo, pareja de enamorados, los borrachos y los chismes, suficientes para que discurra  el drama principal de la obra.

Para exponer éste arte, Se prepara el escenario en el corredor de una casa, el atrio de la iglesia u otro lugar donde se puede hacer la representación escénica de la obra, ya que la  loa en esencia es una obra de teatro, donde el empirismo prevalece en medio de la responsabilidad profesional de sus actores.

Hay personajes históricos del lugar que han dirigido al grupo de muchachos y muchachas, que hacen las presentaciones.

La obras más representadas son "La Hija de la viuda", "Nico, Vico y Tico", "El juez tonto", "El pretendiente de Rosa", "El Guaro en bulto", "Lucho Calavera", "Las andanzas de Tío Bucho”, todas de la inspiración del escritor y dramaturgo "Kokin".

Con el tiempo muchos aldeanos con vocación de artista, se incorporan para hacer la velada cultural dando origen a la conformación de la Casa de la Cultura, creada para fortalecer este talento, y  para darle una identidad al grupo que adoptó el nombre de “Constelación Cujeña", para dar a  conocer las “Loas” en todo el municipio.

Como toda iniciativa que no tiene ningún apoyo institucional, languidece hasta llegar a su disolución, ésto pasó con este grupo, pero se mantiene perenne dentro del vocabulario teatral de la aldea, el nombre de loas. .

La loa es una palabra que deriva del latín, “laus, laudis”, que puede traducirse como “alabanza”. Y esa, a su vez, emana del verbo latino “laudere”, que es sinónimo de “alabar”, en consecuencia se puede decir que también es  el discurso dramático en el que se alaba, defiende o justifica a alguien o algo, generalmente de forma encendida o vehemente.    

La vida es una “loa”, es una representación teatral donde se confunde lo verdadero con lo falso, la realidad con la fantasía y el amor con el engaño.

Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez

 

La mejor compañía

Como todas las mañanas, Mario se levantó de madrugada, se puso a tomar una deliciosa taza de café, se sentó en un banco frente al polletón donde cocina sus alimentos, atizando el fuego para que la leña ardiera más y el agua hirviera rápidamente, ya que en ese momento se coloca el café para que concentre  el sabor que tanto le gusta.

No era cualquier café, era el que él había trabajado en el beneficio donde se procesaba ese rico aromático.

La cocina es muy sencilla, una mesa vieja, unos bancos de plástico, piso de barro, aun en esas limitaciones, se siente afortunado y  muy feliz por tener un techo y un trabajo para vivir, se siente satisfecho por lo logrado durante los años vividos.

Siempre decía que lo más delicioso era el café con pan, claro que no siempre había para comprar pan, pero café no faltaba porque se lo regalaba el patrón, o era del pepenado que quedaba en las fincas después de la cosecha.

A veces se sentía triste cuando recordaba que su esposa había muerto a causa de una enfermedad ingrata que la consumió hasta quitarle la vida, recuerda que los doctores le dijeron que esa enfermedad se llama cáncer, no entendía muy bien que era eso, pero  perfectamente sabía que hace sufrir y mata.

Suspiraba profundamente, inclinaba su rostro hacia arriba, mirando al cielo preguntaba a su Dios, porqué había pasado esa desgracia, porqué estaba tan solo, aunque vivía con una de sus hijas a veces se sentía muy solo y en algunas ocasionas aparecían las lágrimas que humedecían sus ojos, entristeciendo su mirada.

Volteaba a ver hacia la puerta y siempre aparecía un perrito con cara de tristeza para conseguir un bocado de comida, el perrito era canelo de mirada triste pero enternecedora, esa mirada que provocaba que Mario se condoliera por él y le tiraba un pedazo de tortilla, ya que casi nunca tenía pan.

El perrito fue agarrando confianza, entraba a la cocina y se echaba sobre unas botas de hule, Mario le fue agarrando cariño, es así que le conseguía algún hueso por ahí, una tortilla o algo con que pudiera agradarlo.

Llegado el momento se dio cuenta que lo seguía a donde fuera, si alguien se le acercaba atacaba o ladraba fuertemente, se convirtió en su protector natural, entonces decidió ponerle nombre, para no decirle solamente chuchito vení.

Le contó a su hija que el perrito llegó hace un tiempo a la casa, lo acompaña siempre, le alegra el día y se encariñó con él, por lo que decidió adoptarlo y quiere colocarle un nombre.

La hija le preguntó cómo había llegado a la casa y Mario le contestó: solo vino, entonces, ese debe ser su nombre papá, afirmó la hija.

Se le quedó viendo al perrito y le dijo, desde ahora en adelante te llamarás: Solovino.

Cuando uno se encuentra a Mario hay que tener cuidado al saludarlo, porque siempre anda acompañado de Solovino.

Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martinez