EL
SEÑOR GOBERNADOR
Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Diputado:
Sentado cabizbajo, el hombre está en la mesa, con la
mirada perdida hacia abajo, como observando un punto fijo.
Esposa: (Su esposa está torteando, al observar a su
esposo, interrumpe el torteado, se quita el delantal y se acerca lentamente, ya
al frente de la mesa, pregunta)
¿Qué te pasa mi amor, porque
te veo tan preocupado?
¿Tienes algún problema que
resolver?
¿Por qué te ves tan mal?
Si tú eres padre de la
patria, es decir diputado, ¿qué te podría preocupar?, te baboseaste a la gente,
votó por vos y ahora estás en ese puesto donde no se trabaja, hay buenos
trances y buen salario, ¿qué más querés?, No entiendo ¿por qué vienes así?
Diputado:
Pues fíjate que si tengo un
problema serio, serio, no sé cómo lo voy a solucionar pero, soy un hombre muy
inteligente y le voy a encontrar la mejor solución, mmmm.
Esposa:
Pero contame pue, soy tu
mujer y a lo mejor te puedo ayudar con ese problema.
Diputado:
(Se pone en pie y adopta una posición de muy intelectual)
Quéee mujer, esta situación
si es compleja y de trascendencia para el departamento, para el pueblo, puedo
decir que es de trascendencia nacional, y no creo que vos podas, si yo que
estudié más que vos no le encuentro salida, mucho menos que vos que sos bastante
bruta.
Esposa:
(frunce la frente y adopta una posición de combate)
Tan poco me digás bruta, que
gracias a mis contactos vos sos diputado, no te la llevés de muy inteligente,
que vos por la pura misericordia de Dios caminas para adelante, asi que respétame
o te puede llevar la gran diabla.
Diputado:
(encoge los hombros y adopta una posición agresiva)
Tené un poco de
cuidado, te estás metiendo con un
dignatario de la nación (saber qué será eso –piensa-), y no olvides que tengo
poder y ahora puedo hacer lo que quiera, las leyes me amparan, tené cuidado
sino quieres que te mande de regreso con tu mamá.
Respira
profundo, con aire de poderoso, continúa diciendo:
Con poder y con pisto,
cualquier traidita me puedo conseguir, así que tené cuidado; las cosas han
cambiado y ahora soy poderoso.
Esposa:
(toma aire y le responde).
Vos crees que ser diputado
quita lo tonto, no papaíto no te la lleves de muy gallo porque podes salir
trasquilado, y eso de traidita siempre has sido mañoso, viejo mañoso, y esas
mujeres asi, que se juntan con un viejo como vos, lo único que buscan es pisto.
Respira
profundo y con otros ánimos, continua:
De chulo te la llevas, los
años no pasan por gusto, ahora de viejo solamente yo te aguanto, no porque seas
diputado, sino porque tenemos nuestros tres hijos, tus hijos, pero eso tampoco
hará que te aguante tu mala educación, tu torpeza y que me ofendas, así, que
con cuidado cabrón; y…. ya no estemos peleando por babosadas porque los dos
vamos a salir perdiendo.
Diputado:
(adopta una posición humilde)
Tenés razón vos, nuestros
hijos son lo más importante, pero no hagas que me enoje porque esto puede
terminar mal; además nos conviene estár juntos porque vienen buenos negocios,
ya vas a ver.
Esposa:
(adopta una posición reconciliadora)
Está bien, pero no me hagás
enojar porque yo lo único que quiero es ayudarte, ya ves vos en ese congreso
entre esa jauría de mañosos y yo aquí echándote tu tortillita caliente para
cuando regresés.
Así que mejor pensemos en
los patojos antes de estar peliando por puras babosadas.
La
esposa regresa a seguir torteando y el marido se encamina para la sala donde
enciende la televisión y se pone a descansar, durmiéndose.
Al
buen rato, la Esposa
(con la mano en el hombro trata de despertar al marido)
Despertá, despertá, el
almuerzo está servido,
Se sienta alrededor de la
mesa, y comienzan a degustar los alimentos, se escucha, querés más fresco, más
tortillas, más frijolitos colorados, más queso……
Esposa
(en posición relajada)
Pues si vos, contame pues,
qué es lo que te preocupa, soy tu esposa y quiero echarte una mano, decime
pues.
Diputado
(en tono enérgico)
Como fregás, pero te voy a
contar, solamente para que te enterés, sé perfectamente que poco podes hacer,
pero como tenes duda, ni modo, te voy a contar, acomodáte pues.
Suena
el teléfono del diputado (yo te regalaba
todo, todo lo que me pedías, pero tú que me has dado, golpes en el corazón ……)
Diputado:
Aló,
¿quién habla?, ha si, disculpe señor
presidente, no le reconocí la voz.
Presidente:
Mire
señor diputado, como va con el asunto?, recuérdese que hay mucha presión social
y hay que correr o nos comen el mandado.
Diputado:
(pone una cara de yo no fui)
Disculpas señor presidente,
ando en eso, viera que no sé qué hacer, acá en mi casa ha sido fila de gente
averiguando sobre el asunto, la verdad estoy preocupado.
Presidente:
(en tono enérgico)
Pues píquele, si es que
quiere que sea su gente la que sea nombrada, no olvide que ya anda en las redes
sociales ese cuento de la convocatoria, andan diciendo que es paja lo que
estamos haciendo y que estamos premiando a los diputados, por estar
apoyándonos.
Diputado:
(con cara de ahuevado, paseándose de un lado a otro)
Deme un tiempecito más señor
presidente, espero contactar uno de los nuestros, ya séa que echó penca en la
campaña o aporto plata para el proyecto, en cuanto lo tenga, le llamo.
Presidente:
Vaya pues, tiene hasta
mañana al medio día, sino pues colocamos a alguien de lo que le llaman sociedad
civil para callarle al trompa a esos
desgraciados que ya me están haciendo la vida de cuadritos, y en parte usted es
culpable por lento e inoperante.
Diputado:
(con voz entre cortada y cara angustiada)
Lo que usted mande señor
presidente, saludos.
Diputado:
(se sienta nuevamente en la mesa del comedor y se queda en silencio,
balbuceando algunas malas palabras, jala una botella de ron, se sirve un trago,
sigue en silencio).
Esposa:
(sentada al frente)
Pues sí, me dijiste que me ibas a contar, contáme pues, la
curiosidad me mata.
Diputado:
(respira profundamente, le da un sorbo al trago)
Pues fíjate que el señor
presidente me delegó la responsabilidad de escoger al gobernador departamental
y vos sabés que hay mucha gente que le lleva ganas al hueso.
El puesto tiene mucho poder
político y económico, vos sabes cuanta gente handa de chucha con el pisto y no
se puede escoger a cualquiera, tiene que ser alguien de confianza, que deje
untada la mano y que sea discreto, realmente de confianza, y entre los políticos
eso no hay.
Hay uno que le metió pisto a
la campaña pero me da miedo nombrarlo porque es manos largas, es un pisadito
que se roba todo y no ayuda en nada.
La verdad, no se que hacer,
me siento entre la espada y la pared, el presidente me dio un plazo para darle
el nombre de la persona escogida.
Esposa:
(interrumpe)
Y estás seguro que el
presidente va a respetar a quien vos escojas, o solamente es pantalla para que
la gente crea que hay democracia, no crees que te esté baboseando, no olvides
que el tipo también anda medio muerto de hambre y es chucho para el pisto y los
bisnes; tené cuidado.
Diputado:
Hay vos siempre tan
desconfiada, no te dije pues, que en lugar de ayudarme más dudas me metés,
mejor cámbiate y vamos a pueblo a dar una vuelta y a lo mejor en eso se despeja
la mente. –andá bañate y vamos-.
Esposa:
(se quita el delantal, y se va al cuarto a arreglarse para ir al pueblo).
Vaya, esperame pues, salgo
corriendito, y nos vamos; tal vez me compras unos trapos en el almacén de don
Chuy.
Diputado:
(sentado en el sillón de la sala ve salir a la esposa)
Púchica, vos que chula te
mirás, como cambiás ya arregladita, de veras que tenes personalidad, estás de
buen ver.
¿Vos qué fue lo que estudiaste, ya se me olvidó, sos
maestra verdad vos?
Esposa:
(con aires de reina de belleza, replica)
Vas a hacer que me caiga de
los tacones por estarme chuleando pero me agrada. Sobre lo que estudié, no te
recordás pues…. que estuve en aquel colegio gacho y que resultó que no estaba
autorizado, y me tuvieron que chafiar un título de secretaria comercial, pero
todo está registrado correctamente, ahí colgado en la pared podés ver el
diploma que me dieron.
Si querés me pones a mí de
gobernadora, jajajajajaja, y decís que la participación de la mujer es
importante y se respeta, jajajajajajajajaja.
Diputado:
(observando a su mujer de arriba para abajo y de abajo para arriba)
Pues mala idea no es, si
otros más chorriados han sido gobernadores, vos tenés personalidad y cuando la
lengua se te suelta, fácil convencés a la gente.
Lo jodido es que rápidamente
los periodistas estarían hablando de mí unas babosadas que no entiendo,
nepotismo y otras charadas que no sé.
De veras, vos sabés ¿qué es
nepotismo?
Esposa:
(con aires de sabiduría le contesta):
El nepotismo es la
preferencia que tienen funcionarios públicos para dar empleos a familiares o
amigos, sin importar el mérito para ocupar el cargo.
Diputado:
(con cara de admiración, contesta)
Púchica vos, qué palabras,
hoy si te saltaste la tranca, no cabe duda que vos debés ser la gobernadora.
Además, vos no sos mi
familiar, si no, no nos hubiéramos casado, ¿no crees?, así que esos periodistas
ignorantes les puedo dar de su propia medicina.
Te voy a comprar unos trapos
finos, zapatos, cartera y hasta un tu reloj nuevo, al llegar a la casa te los
pones y veremos que pasa.
Esposa:
(con engreimiento le responde)
Pues vonos pa´ la casa pues, y ahí platicamos más
despacio.
Diputado:
(ya en la casa se coloca en posición cómoda en la sala de la casa)
Mirá ponete los trapitos y alhajas, y me modelás
jejejeje, para ver que planta tenés y decidimos si te conviene o no.
Esposa:
(sale relumbrante, con vestido, anillos, aretes, reloj, tacones altos, y bien
perfumada)
¿Qué te parece, doy la talla verdad?, ¿me vas a nombrar
de gobernadora?, asi me pongo a leer periódicos y revistas para tener más
casaca, ¿qué decís?
Diputado:
(se pone en pie y emocionado)
No se diga más, vos sos la nueva gobernadora, ahorita
llamo al presidente para informarle que ya se solucionó la situación, aunque no
te conoce, va a aceptar te lo aseguro.
Toma
el teléfono y llama:
Aló, aló, señor presidente.
Presidente:
¿Quién llama?
Diputado:
(en posición de pavo real)
Soy yo, el diputado de Cola de ojo, ya se recordó de mí?
Presidente:
Ah, sí, qué noticias me tiene?
Diputado:
(en tono relajado)
Ya tengo a la persona ideal para el puesto de gobernador,
solamente que va a ser gobernadora, es una mujer estudiada, con experiencia,
leal al partido y además trabajó duro en la campaña.
Presidente:
Me parece bien darle
oportunidad a las mujeres, fue nuestro ofrecimiento en campaña y si usted la
recomienda, pues ella tendrá que ser, solamente hay que disfrazar las cosas,
enviando otras tres propuestas para que la gente no crea que fue a dedo la
escogencia, sino por el perfil de la señora. Es bueno que su propuesta venga
respaldada por una carta de algún comité, usted sabe, ingénieselas para que
nadie repare en su nombramiento.
Diputado.
( en tono relajado)
Pues ya sabe señor
presidente, mañana mismo le llevo los papéles y espero el nombramiento lo más
pronto posible.
Presidente:
De acuerdo hay me lo envía,
y la nombramos inmediatamente.
Diputado
(cuelga el teléfono y brinca de la alegría)
Mujer, mujer, ya sos
gobernadora, logramos lo que queríamos, así que ponete las pilas y lee
cualquier babosada para que la gente crea que sos cabrona, invéntate títulos,
sino pues hablaré con un mi cuate que tiene conectes en las universidades y te
compro uno, y cuando no sepás que decir frente a los periodistas decí: Oquey,
consultaré con mis asesores.