Por
si se puede comprender la acción humana
Escrito
por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Casi siempre son señalados
de conductas infantiles o niñerías, no creo que esto se puede controlar,
suceden una y otra vez, parecen mutaciones emotivas que provocan la exposición
de sentimientos vinculados a los recuerdos de la niñez –si es que los hay-, a
veces son manifestaciones del inconsciente.
Ser adulto a veces se
convierte en ser asustado, las construcciones mentales están cargadas de
elucubraciones mentales e imaginarios que provocan angustias y resignación de
la llegada de lo inesperado.
En el recorrido de la vida y
en el cumplimiento de los dias del almanaque, se encuentra uno con la
calificación del madurar que parece una unidad de medida externa sobre la esencia
del ser, si empeora las cosas y ofende, el calificativo es de inmaduro, mayormente
si hay empeño en salvar al mundo o esperar del mundo la salvación. Quizá
madurar es no meterse en lo que no le importa, y que se hace mucho con no
estorbar.
Eso de trabajo en equipo se
convierte en una farsa, cuando hay mucha gente para hacer la misma cosa, porque
hay mucha haciéndose la loca pero cuando se refiere a resultados, son los
mejores para llenarse la boca.
Perder el tiempo es de por
sí una actividad muy humana, pero la mejor manera es luchar por ser querido,
valorado y reconocido, siempre será traicionado por lo ambicionado.
Hablar sobre mí ha sido muy
difícil, casi no sé nada de mí, parece que me mueve el inconsciente, por eso no
comprendo como los demás hablan de mi si ni yo mismo me conozco.
Parece que para conocerse
así mismo hay que fijarnos en lo ilógico, lo lógico no da pistas de lo oculto
en el ser.
La vida está más llena de
dudas, en la existencia, en el amor, en el odio, en todo lo que hacemos hay
abundancia de dudas, entonces como se explica lo que se desconoce.
El ser humano por ser un ser
inacabado, lleno de ignorancia, muy altanero
para presumir lo que sabe, aunque sea ínfimo y a medias.
La grandeza intangible está
relacionada entre lo que se hace y lo que se dice, la esencia del ser humano es
lo que hace, no lo que dice, la dialéctica es superior a la retórica.
No entiendo mucho sobre eso
que le llaman neurosis humana, a veces tengo cambios emocionales repentinos,
pero no voy al psicólogo porque no creo en ellos y puedo terminar neurótico.
Mi niñez fue tan complicada
que no comprendía eso que le llaman felicidad, por lo que quise ser mago, para
poder crear felicidad de la nada o de los estropajos de la vida en cuesta,
lamentablemente nunca entendí el truco.
No entiendo eso que le
llaman destino, sin embargo pienso que es la excusa perfecta para el fracaso y
la infelicidad.
Parece que me estoy
volviendo loco, todo mundo lo sabe, menos yo, por eso creo que me estoy
volviendo loco.
Cuando el ego supera la
ignorancia, la incapacidad deposita odios y descalificaciones hacia los
semejantes, convirtiéndose en un tejido carroño, no entiende porque se le
alejan, ya que el mismo no siente su olor.
No confío en mi cerebro para
entender mi existencia ya que recorro la vida entre extremos, mal y bien, morir
y vivir, odiar y amar, comprender y descalificar, mis ideas según su origen no
tienen una base científica producto de un razonamiento no confiable.
El desperdicio humano
deviene de poner a alguien con talento a hacer cualquier cosa que cualquiera
hace.
Aprender muchas cosas y
tomar conciencia de ello, a veces nos para el pelo, si supiéramos lo que
ignoramos, quizá no habría pelo para expresarlo.
No tengo que ser igual a
todos, aunque les molesta, eso me aleja de la codependencia afectiva que uno
puede tratar de concretarlo en amor, hay que tener clara la razón de la vida
para no terminar con un bulto a la par.
Muchos dolores producen
tanto placer, que a veces se busca a alguien con quien disfrutarlo y
disfrazarlo de amor.
Teóricamente no tengo miedo
a morir, pero si a la forma de morir, ese miedo me obliga a tratar de vivir.
Además qué soy en la vida, algunos dicen nadie, quienes me quieren dicen que
mucho, yo digo que soy bastante de lo poco que hay por defender. Total si no se
está con quien quiere y ama, se corre el riesgo de no estar vivo.
El aburrimiento es producto
de la rutina y de no aprende a vivir en el mismo entorno, por la tendencia a
calificar con extremos, bueno o malo, olvidando que entre rangos hay matices
que hacen interesante el vivir.
Los años pasan, en algunos
se vivió, en otros se existió, la verdad más cierta es que se envejece, la
vejez hace perder el miedo, porque se observa mucho hacia adentro y poco hacia
afuera.
La renovación es conversión,
es la creencia fiel en lo bueno, es moverse aun estando quieto.
Todo ser humano que sólo es
ser humano, es un ser vivo que existe pero que no vive, debería estar en el
zoológico.
No sé por qué a los humanos
nos gustan las mentiras, se nos es tan fácil mentir que muchas de ellas las
convertimos inconscientemente en verdad, quizá sea por apariencia o por
complacencia, pero mentir es de las acciones más humanas del humano.