sábado, 24 de octubre de 2020

 

Oportunidades en la adversidad

Autor: Julio Arnoldo Roldán Martínez

Estaba Lucìa caminado sin dirección en un terreno lleno de árboles, donde la única música era la naturaleza, el viento golpeando las hojas de los árboles y las plantas, los cantos de las aves se conjugaron para darle el más lindo de los conciertos al aire libre.

Sin embargo, los pensamientos sórdidos de Lucia, no le permitían escuchar lo bello que Dios le regalaba por medio de su creación, el medio ambiente.

Ella recordaba cuando su papá le preguntó: - ¿qué quieres ser cuando seas grande?, y le contestó: -Doctora-.

- ¿y por qué? -

-quiero servir al prójimo, ayudar a los desposeídos, a los que tienen menos, a los olvidados.

En este momento meditaba mucho acerca de esos buenos momentos vividos con su padre, inolvidables y que ahora provocan mucho dolor.

Pensaba……. ¿si mi padre supiera que lo he defraudado?

Lucia estaba en la edad en que se confunden muchas cosas, los amores y los desamores, la felicidad con la ilusión, el tiempo con la edad, la mirada con el desafío, los abrazos con las intenciones, los gestos naturales con las malas caras, en fin, una situación compleja que siempre puede tener un final feliz.

Luego murmuró……. –si mi papá, estuviera conmigo-

Siguió caminando y mirando fijamente al suelo, observó que muchas hormigas trabajaban incesantemente, llevando hojitas a su casa (cueva subterránea).

Lucía pensó…. ¿será que las hormigas tienen problemas? ¿qué harán?, luego reparó en algo:

-seguramente se mantienen tan ocupadas, que no tienen tiempo para estarse martirizando con problemas banales-, seguramente no padecen de estrés

 

Continuó internándose en el bosque y en sus pensamientos; lo que nublaba la belleza de los árboles y sus habitantes.

Después de varias horas recapacitó he hizo un recorrido mental por su cuerpo y pensó: tengo salud, dos brazos, dos piernas, dos ojos, dos oídos, en fin, mi cuerpo está íntegro, entonces…. ¿de qué me quejo?, ¿qué me abruma?, ¿por qué he de arruinarme con pensamientos negativos?, ¡¡¡¡Qué grande eres Señor, perdóname por perder la fe ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Salió apresurada del bosque y de sus pensamientos, para afirmar, -soy un tesoro que debe servir a la humanidad, por medio de mis acciones, actitudes y entrega, lucharé por lograr el éxito, honraré a mis padres-.

Los pensamientos negativos, mezquinos y egoístas, no permiten reparar sobre las oportunidades en la adversidad.

 

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