Oportunidades en
la adversidad
Autor: Julio Arnoldo Roldán Martínez
Estaba Lucìa caminado sin dirección en un terreno lleno de árboles, donde la única música
era la naturaleza, el viento golpeando las hojas de los árboles y las plantas, los
cantos de las aves se conjugaron para darle el más lindo de los conciertos al
aire libre.
Sin embargo, los
pensamientos sórdidos de Lucia, no le permitían escuchar lo bello que Dios le
regalaba por medio de su creación, el medio ambiente.
Ella recordaba
cuando su papá le preguntó: - ¿qué quieres ser cuando seas grande?, y le
contestó: -Doctora-.
- ¿y por qué? -
-quiero servir
al prójimo, ayudar a los desposeídos, a los que tienen menos, a los olvidados.
En este momento
meditaba mucho acerca de esos buenos momentos vividos con su padre,
inolvidables y que ahora provocan mucho dolor.
Pensaba……. ¿si
mi padre supiera que lo he defraudado?
Lucia estaba en
la edad en que se confunden muchas cosas, los amores y los desamores, la
felicidad con la ilusión, el tiempo con la edad, la mirada con el desafío, los
abrazos con las intenciones, los gestos naturales con las malas caras, en fin,
una situación compleja que siempre puede tener un final feliz.
Luego murmuró…….
–si mi papá, estuviera conmigo-
Siguió caminando
y mirando fijamente al suelo, observó que muchas hormigas trabajaban
incesantemente, llevando hojitas a su casa (cueva subterránea).
Lucía pensó…. ¿será que las hormigas tienen problemas?
¿qué harán?, luego reparó en algo:
-seguramente se mantienen tan ocupadas, que no tienen
tiempo para estarse martirizando con problemas banales-, seguramente no padecen
de estrés
Continuó
internándose en el bosque y en sus pensamientos; lo que nublaba la belleza de
los árboles y sus habitantes.
Después de
varias horas recapacitó he hizo un recorrido mental por su cuerpo y pensó:
tengo salud, dos brazos, dos piernas, dos ojos, dos oídos, en fin, mi cuerpo
está íntegro, entonces…. ¿de qué me quejo?, ¿qué me abruma?, ¿por qué he de
arruinarme con pensamientos negativos?, ¡¡¡¡Qué grande eres Señor, perdóname
por perder la fe ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Salió apresurada
del bosque y de sus pensamientos, para afirmar, -soy un tesoro que debe servir
a la humanidad, por medio de mis acciones, actitudes y entrega, lucharé por
lograr el éxito, honraré a mis padres-.
Los pensamientos
negativos, mezquinos y egoístas, no permiten reparar sobre las oportunidades en
la adversidad.
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