TU HIMNO, NO ES LETRA VACÌA
Guatemala
se está hundiendo en un mar de tristeza y desolación, hasta su himno perdió
colorido y motivación, ya no es una “Guatemala feliz…!”, la esclavitud moderna está presente en los
ámbitos de los más desposeídos, quienes tienen el poder político, social y
económico, son los tiranos que escupen su faz.
La
invasión extranjera ya no es una amenaza, es una realidad, nuestra dignidad
está entredicho, nos convertimos en méndigos pedigüeños, queremos que todo nos
lo regalen a pesar de tener tantos recursos para ser autosuficientes y
compartir.
Cuando
este pueblo luchaba por una vida digna, a vencer o a morir, la bandera se veía hermosa,
el pueblo se levantaba y exigía sus derechos, se perdió la capacidad de enaltecer
y la bandera perdió su lucidez.
Una
sociedad que adora la esclavitud con el pretexto de proteger la vida, está
atada a las viejas y duras cadenas que cada día son más fuertes, se acobardó la
espada que salva el honor.
Los
antepasados lucharon tratando de colocar a la patria en un trono de amor,
dieron su vida por un ideal redentor, hoy han de estar decepcionados de
nosotros por no ser un grupo liberador.
Los saqueadores
de turno en su ciega locura de poder, constantemente manchan los colores de la
patria y sus hijos dejaron de ser valientes escudándose que veneran la paz y
son medrosos ante la ruda pelea para defender la tierra y el hogar.
La patria
dejó de ser ese altar, se perdió el honor, se tomó la actitud del quetzal, huir
antes de enfrentar aun sabiendo que está en peligro su existencia, en espera
que remonte su vuelo más que el cóndor y el águila real, que no es más que una
falsa ilusión, el pueblo ya no lucha,
prefiere esconderse en su nido aun cuando autoridades y titiriteros se burlen
en su propia nariz, ojalá que Guatemala resurja
a pesar que sus hijos están en proceso
de castración social.
Sólo la
dignidad y la lucha hará que Guatemala mantenga su nombre inmortal.
Escrito
por Julio Arnoldo Roldán Martínez