martes, 3 de marzo de 2020


Por si se puede comprender la acción humana
Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Casi siempre son señalados de conductas infantiles o niñerías, no creo que esto se puede controlar, suceden una y otra vez, parecen mutaciones emotivas que provocan la exposición de sentimientos vinculados a los recuerdos de la niñez –si es que los hay-, a veces son manifestaciones del inconsciente.
Ser adulto a veces se convierte en ser asustado, las construcciones mentales están cargadas de elucubraciones mentales e imaginarios que provocan angustias y resignación de la llegada de lo inesperado.
En el recorrido de la vida y en el cumplimiento de los dias del almanaque, se encuentra uno con la calificación del madurar que parece una unidad de medida externa sobre la esencia del ser, si empeora las cosas y ofende, el calificativo es de inmaduro, mayormente si hay empeño en salvar al mundo o esperar del mundo la salvación. Quizá madurar es no meterse en lo que no le importa, y que se hace mucho con no estorbar.
Eso de trabajo en equipo se convierte en una farsa, cuando hay mucha gente para hacer la misma cosa, porque hay mucha haciéndose la loca pero cuando se refiere a resultados, son los mejores para llenarse la boca.
Perder el tiempo es de por sí una actividad muy humana, pero la mejor manera es luchar por ser querido, valorado y reconocido, siempre será traicionado por lo ambicionado.
Hablar sobre mí ha sido muy difícil, casi no sé nada de mí, parece que me mueve el inconsciente, por eso no comprendo como los demás hablan de mi si ni yo mismo me conozco.
Parece que para conocerse así mismo hay que fijarnos en lo ilógico, lo lógico no da pistas de lo oculto en el ser.
La vida está más llena de dudas, en la existencia, en el amor, en el odio, en todo lo que hacemos hay abundancia de dudas, entonces como se explica lo que se desconoce.
El ser humano por ser un ser inacabado, lleno de ignorancia, muy  altanero para presumir lo que sabe, aunque sea ínfimo y a medias.
La grandeza intangible está relacionada entre lo que se hace y lo que se dice, la esencia del ser humano es lo que hace, no lo que dice, la dialéctica es superior a la retórica.
No entiendo mucho sobre eso que le llaman neurosis humana, a veces tengo cambios emocionales repentinos, pero no voy al psicólogo porque no creo en ellos y puedo terminar neurótico.
Mi niñez fue tan complicada que no comprendía eso que le llaman felicidad, por lo que quise ser mago, para poder crear felicidad de la nada o de los estropajos de la vida en cuesta, lamentablemente nunca entendí el truco.
No entiendo eso que le llaman destino, sin embargo pienso que es la excusa perfecta para el fracaso y la infelicidad.
Parece que me estoy volviendo loco, todo mundo lo sabe, menos yo, por eso creo que me estoy volviendo loco.
Cuando el ego supera la ignorancia, la incapacidad deposita odios y descalificaciones hacia los semejantes, convirtiéndose en un tejido carroño, no entiende porque se le alejan, ya que el mismo no siente su olor.
No confío en mi cerebro para entender mi existencia ya que recorro la vida entre extremos, mal y bien, morir y vivir, odiar y amar, comprender y descalificar, mis ideas según su origen no tienen una base científica producto de un razonamiento no confiable.
El desperdicio humano deviene de poner a alguien con talento a hacer cualquier cosa que cualquiera hace.
Aprender muchas cosas y tomar conciencia de ello, a veces nos para el pelo, si supiéramos lo que ignoramos, quizá no habría pelo para expresarlo.
No tengo que ser igual a todos, aunque les molesta, eso me aleja de la codependencia afectiva que uno puede tratar de concretarlo en amor, hay que tener clara la razón de la vida para no terminar con un bulto a la par.
Muchos dolores producen tanto placer, que a veces se busca a alguien con quien disfrutarlo y disfrazarlo de amor.
Teóricamente no tengo miedo a morir, pero si a la forma de morir, ese miedo me obliga a tratar de vivir. Además qué soy en la vida, algunos dicen nadie, quienes me quieren dicen que mucho, yo digo que soy bastante de lo poco que hay por defender. Total si no se está con quien quiere y ama, se corre el riesgo de no estar vivo.
El aburrimiento es producto de la rutina y de no aprende a vivir en el mismo entorno, por la tendencia a calificar con extremos, bueno o malo, olvidando que entre rangos hay matices que hacen interesante el vivir.
Los años pasan, en algunos se vivió, en otros se existió, la verdad más cierta es que se envejece, la vejez hace perder el miedo, porque se observa mucho hacia adentro y poco hacia afuera.
La renovación es conversión, es la creencia fiel en lo bueno, es moverse aun estando quieto.
Todo ser humano que sólo es ser humano, es un ser vivo que existe pero que no vive, debería estar en el zoológico.
No sé por qué a los humanos nos gustan las mentiras, se nos es tan fácil mentir que muchas de ellas las convertimos inconscientemente en verdad, quizá sea por apariencia o por complacencia, pero mentir es de las acciones más humanas del humano.

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