A PRIMERA HORA
Escrito por Julio
Arnoldo Roldán Martínez
Dentro
del desarrollo del trabajo que hay que hacer como consecuencia de la
responsabilidad asumida para cumplir con las tareas para las que fui
contratado, me llegó una solicitud de parte de las más altas autoridades, donde
se supone está la flor y nata del conocimiento del sistema, desde sus causas
hasta sus efectos, desde su abundancia hasta su escasez, dicho requerimiento
cerró con la orden siguiente: lo requerido debe ser entregado a primera hora.
Para
cuando comenzara a hacer lo que me pedían, pasé mucho tiempo meditando,
filosofando, analizando, qué hora será a primera hora, para qué hora querrán
esa información, la primera hora será al iniciar el nuevo día o será al
levantarse, o será a la hora de ingreso al trabajo, total, ¿qué es “primera
hora”?, me consumió bastante, de mi acervo hormonal.
Para
ajuste de penas, cuando venía en la camioneta, un pasajero le reclamó al chofer
por ir tan despacio, y el chofer le contestó, -para llegar temprano hay que
salir a buena hora-, y otra vez, el cerebro me traiciona y vengo pensando qué
hora será la buena hora, ¿será también la misma que la primera hora?
Para
tener mayor claridad, le pregunté al inmediato superior, a qué hora llego para
entregar el trabajo a primera hora, y me contestó: -a buena hora-.
Total
que terminé el trabajo a buena hora para entregarlo a primera hora, sin saber
cuál es la buena hora y que hora es cuando sea la primera hora.
De
plano que me estoy volviendo loco y no me he dado cuenta, quizá le pongo coco a
estas babosadas a primera hora.
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