martes, 3 de marzo de 2020


A PRIMERA HORA
Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Dentro del desarrollo del trabajo que hay que hacer como consecuencia de la responsabilidad asumida para cumplir con las tareas para las que fui contratado, me llegó una solicitud de parte de las más altas autoridades, donde se supone está la flor y nata del conocimiento del sistema, desde sus causas hasta sus efectos, desde su abundancia hasta su escasez, dicho requerimiento cerró con la orden siguiente: lo requerido debe ser entregado a primera hora.
Para cuando comenzara a hacer lo que me pedían, pasé mucho tiempo meditando, filosofando, analizando, qué hora será a primera hora, para qué hora querrán esa información, la primera hora será al iniciar el nuevo día o será al levantarse, o será a la hora de ingreso al trabajo, total, ¿qué es “primera hora”?, me consumió bastante, de mi acervo hormonal.
Para ajuste de penas, cuando venía en la camioneta, un pasajero le reclamó al chofer por ir tan despacio, y el chofer le contestó, -para llegar temprano hay que salir a buena hora-, y otra vez, el cerebro me traiciona y vengo pensando qué hora será la buena hora, ¿será también la misma que la primera hora?
Para tener mayor claridad, le pregunté al inmediato superior, a qué hora llego para entregar el trabajo a primera hora, y me contestó: -a buena hora-.
Total que terminé el trabajo a buena hora para entregarlo a primera hora, sin saber cuál es la buena hora y que hora es cuando sea la primera hora.
De plano que me estoy volviendo loco y no me he dado cuenta, quizá le pongo coco a estas babosadas a primera hora.
 

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