YDNIS
LEBAM SABAN AIJEM
Escrito
por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Caminando por el mundo,
reconstruyendo con mis ideas ese mundo, incomprendido, loco soñador, esperando
el momento de poder completar la misión imposible de que las personas piensen y
actúen por sus semejantes, me he
encontrado con el materialismo más puro, quizá por el medio donde Dios me ha
colocado, quizá porque me gusta estar entre el materialismo, quizá porque acá
debo de influir, no como el bueno, sino como el distractor, el irreverente, el
inconforme, pero con la propuesta siempre.
Falsedad y más falsedad,
apariencia y más apariencia, disfraces y más disfraces, eso somos en nuestras
relaciones, sin embargo procuramos ser mejores, tratamos de acercarnos al yo
superior, a ese ser que puede reconducir nuestras vidas, a ese ser que en
nuestra pequeñez mental no podemos comprender, a ese ser que nos dio la vida
pero que hacemos hasta lo imposible por destruirla y hacerla más amarga.
En ese recorrido se me cruza
en el camino YDNIS cuya candidez, sencillez y vocación de servicio, cambia mi
perspectiva de lo que es el ser, bella en todo sentido, rostro elaborado con
paciencia por el dador de vida, inteligente y afable, un ser que ayuda a
comprender que no todo está perdido, que su forma de ser ayuda a enfrentar los
retos que la vida nos da, es ella LEBAM, lúcida, exquisita, bella, adorable, mujer,
es el símbolo del SABAN, saludable, amable, bella, afectuosa, nítida, forma
integral del AIJEM, afable, ingeniosa, juiciosa, excelentemente mujer.
Por seres así, el mundo se
vuelve más pulcro y un lugar para admirar la creación de Dios.
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