martes, 3 de marzo de 2020


 
 
 
YDNIS LEBAM SABAN AIJEM
Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez
Caminando por el mundo, reconstruyendo con mis ideas ese mundo, incomprendido, loco soñador, esperando el momento de poder completar la misión imposible de que las personas piensen y actúen por  sus semejantes, me he encontrado con el materialismo más puro, quizá por el medio donde Dios me ha colocado, quizá porque me gusta estar entre el materialismo, quizá porque acá debo de influir, no como el bueno, sino como el distractor, el irreverente, el inconforme, pero con la propuesta siempre.
Falsedad y más falsedad, apariencia y más apariencia, disfraces y más disfraces, eso somos en nuestras relaciones, sin embargo procuramos ser mejores, tratamos de acercarnos al yo superior, a ese ser que puede reconducir nuestras vidas, a ese ser que en nuestra pequeñez mental no podemos comprender, a ese ser que nos dio la vida pero que hacemos hasta lo imposible por destruirla y hacerla más amarga.
En ese recorrido se me cruza en el camino YDNIS cuya candidez, sencillez y vocación de servicio, cambia mi perspectiva de lo que es el ser, bella en todo sentido, rostro elaborado con paciencia por el dador de vida, inteligente y afable, un ser que ayuda a comprender que no todo está perdido, que su forma de ser ayuda a enfrentar los retos que la vida nos da, es ella LEBAM, lúcida, exquisita, bella, adorable, mujer, es el símbolo del SABAN, saludable, amable, bella, afectuosa, nítida, forma integral del AIJEM, afable, ingeniosa, juiciosa, excelentemente mujer.
Por seres así, el mundo se vuelve más pulcro y un lugar para admirar la creación de Dios.
 

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