martes, 25 de junio de 2019


Culebra de palo

Escrito por Julio Arnoldo Roldán Martínez

Francisco como le llamaba su papá es un hombre cuyas líneas del rostro denotan que han transcurrido muchos años desde que nació, es flaco de cara lanceolada, con espacios dentales pronunciados y con una frente que tiene surcos más profundos de lo común, es decir, los años han marcado a Paco, culebra de palo, como lo conocen en la comunidad del Cuje, un lugar tan cerca y tan lejos de la capital, un lugar encantador de áspero y amable vivir, un lugar que cada día destruye más su tejido social dándole lugar a la modernidad del individualismo y el consumismo, es decir una comunidad en proceso de decadencia.

Paco es un hombre que ha vivido muchos años pero inocente, aún tiene fe en sus semejantes a pesar que ha tenido y sufrido duros golpes, incluso lo han llevado al borde de la muerte, en sus relatos a veces tiene arranques de agresividad pero en su vida práctica es tan maleable y frágil como si ayer hubiera nacido, es decir, a veces su comportamiento es la de un niño, aunque sus palabras sean de un adulto enfurecido.

En fin, desde niño quiso aprender a manejar y quiso ser chofer, con las tapaderas de las ollas simulaba ir manejando, dándole vueltas de un lado a otro, ruido de motor con la boca y corriendo como desenfrenado para arriba y para abajo, con su pantalón de tirantes que apenas le cubrían las rodillas, mocoso y careto, soñador, practicando lo que pensaba sería su futuro, un piloto automovilístico, su papa lo observaba y le decía, mi pilotío.

Cuando Paco cumplió quince años, su padre, más conocido como Don Chindo, le habló seriamente.

-Mirá mijo, si de veras querés ser pilotio, le hablo a Barraza para que ten enseñe a manejar, así que si te animás, mañana mismo voy al Cerinal para preguntarle cuanto me cobra ya que aquí en la casa no hay carro para que aprendás-.

A Paco se le iluminaron los ojos, inmediatamente le contestó a su papá que era lo que más quería en la vida, aprender a manejar.

En fin, Paco pasó a ser discípulo de Barraza,  a los 15 años ya piloteaba una Camionetasaurio, es decir un bus tan viejo pero tan viejo que parecía que había detenido el tiempo, pero Paco no le ponía importancia a eso, su sueño se hacía realidad, ser pilotio, y Don Chindo se llenaba de orgullo contando las hazañas de su hijo, un verdadero triunfador, chofer de transporte extraurbano, un hombre súper inteligente.

Conforme transcurrió el tiempo, Paco se dio a conocer y trabajó en varias empresas de transporte extraurbano, en el sur, en el norte, occidente, suroriente, en fin, se volvió famoso y se realizó como pilotio, por medio de este trabajo le dio estudio y alimentación a sus hijos y esposa, total que el hombre era todo un éxito, sin embargo el pilotear buses le aburrió, por lo que aprendió a manejar tráiler, y en cuanto pudo, pasó a trabajar en una empresa que hacía viajes por toda Centroamérica, por lo que culebra de palo ya no solamente piloteaba a nivel nacional sino también a nivel internacional, conoció las carreteras de Centroamérica como las huellas de su mano, según relata en sus historias de chofer.

Durante ese tiempo, adoptó un niño, hijo de su cuñada quien abandonó al niño por esas decisiones que a veces se toman sin medir las consecuencias.

Paco tomó al niño como si fuera su propio hijo, con esfuerzo extra y junto a la aprobación de su esposa, lo alimentaron, vistieron, educaron, lo mandaron a la escuela y le dieron un cariño igual al de sus propios hijos.

Pasó el tiempo y este niño se convirtió en adolescente, estando en básicos, surgió una situación que le cambió la vida a Paco, que estuvo a punto de llevarlo a la tumba.

Paco, como responsable del niño en el instituto fue citado por el Director para conversar acerca de la conducta de su hijastro, por lo que se preparó para conocer a detalle que es lo que estaba pasando con este joven en el centro de estudios.

Paco: -Buenos días señor director, ¿puedo pasar?, vengo porque me informaron que usted quería platicar conmigo algo acerca de mi patojo-.

Director: -Buenos días don Paco, pase adelante, en efecto quiero platicar con usted, siéntese por favor-

Paco se sentó, muy inquieto inquirió al Director acerca de porqué había sido citado, y le dijo: -Qué es lo que está pasando, ya me siento un poco nervioso, pero la verdad es la verdad y hay que conocerla, no importa si se trata de este mi patojo-.

Director: -Mire Don Paco, me da mucha pena pero se lo tengo que decir, encontraron a su hijo fumando mariguana en el baño, desde hace un tiempo se tenía sospechas de esta situación hasta que se comprobó, por lo que vamos a retirar a su patojo antes que provoque problemas y la situación se complique con los otros estudiantes, así que usted comprenderá que tenemos que tomar este tipo de medidas correctivas, ya que no estamos preparados para tratar este tipo de casos-.

Paco sentado en una silla, estaba frío, pálido, desfigurado, compungido, no sabía que decir y le costaba absorber tan infausta noticia, no daba crédito a lo que escuchaba, agachó la cabeza e hizo un recorrido instantáneo desde que recogió al niño hasta la edad que tenía hoy, se preguntaba, en qué habían fallado con su esposa, quiénes eran las juntas, lo que el arriesgaba su vida por la carretera para llevar el sustento diario, en fin, su cerebro era un remolino de ideas, sin tener clara ninguna, en verdad era una tragedia y no sabía que decir, es más, estaba mudo, sentía que no habían palabras para decir algo al Director, solamente alcanzó a decir: -muchas gracias- y se retiró cabizbajo,  no atinaba que hacer, como actuar en un caso de estos, que decirle a su esposa, como enfrentar a su hijastro, que consecuencias podría traer esta noticia, en fin, su vida se ha desmoronado, y se regresó para su casa.

En el camino pensaba y repensaba que hacer, sentía enfermarse si no hacía algo, por lo que tomo la decisión de no decir nada y que observaría al patojo, al fin y al cabo tenía una semana para retirarlo del instituto.

En esa semana, no salió a trabajar lejos de su casa, aunque fingía que no iba a regresar pronto, a medias le contó a su esposa lo que estaba pasando y quería comprobar y confirmar la situación.

Un día regresó a media tarde y se recostó a ver  televisión, se quedó dormido, agotado y desconsolado, al despertar, se fue al baño, percibió un olor raro, como a monte quemado, por lo que decidió buscar de qué se trataba el asunto; le dio vueltas a todo lo que había en el lugar, hasta que encontró envueltas en papel una hojitas secas que parecían tomillo, se las echó entre la bolsa y se fue a buscar a un amigo para que le dijera de qué se trataba ese monte, aunque el sospechaba que fuera lo que le habían dicho en el instituto.

Comprobó que era de esa hierbita que ataranta y hace ver el mundo flotando, causa risa estúpida y pone los ojos serpentinos, se puso muy enojado, y en el camino de regreso a su casa su cerebro ya no aguantaba más, sentía que se le partía en dos y que posiblemente le iba a dar un derrame, por lo que trató de calmarse, se sentó en una piedra a meditar, se sentía en medio de la nada, sus fuerzas desfallecían, sentía el cuerpo cortado, su respiración era más fuerte, en fin, se sentía una piltrafa, después de un largo rato, se puso en pie y dispuso enfrentar la situación tal como se le había presentado, enfrentaría a su hijastro aunque le tocara sufrir y tomarse el trago más amargo de su vida.

Sentado en la mesa, tomando café en su pocillo preferido, cuando entró su hijastro, que venía del instituto, entró sonriente pero con los ojos bailando, un poco colorados y su rostro bastante vivaz, y Paco le dijo:

-Mirá mijo, sentate por favor, quiero platicar un rato con vos-

El muchacho sorprendido, accedió a sentarse y espero en silencio.

Paco: -No sé cómo decirte esto pero es necesario que hablemos seriamente del asunto, vos ya sos hombrecito y por lo tanto ya sos responsable de tus actos, me molesta y estoy triste lo que te voy a decir pero se hace necesario, sino en esta casa pierdo la autoridad y mis otros hijos no me van a respetar-

Hizo una pausa, respiró profundo y prosiguió: -Fijáte que el director del instituto me llamó y me dijo clarito que vos estás fumando esa porquería de mariguana, que lo hacés en el baño y que ya te había reprendido pero vos no quisiste hacer caso-

Hijastro –Pero papa, dejáme que te explique, ese señor no te está diciendo la verdad-

Paco –No me interrumpas, ya me dirás que fue lo que pasó desde tu punto de vista, pero ahora, sentáte bien con lo que te voy a decir; yo mismo pensé que a lo mejor ese señor,   -como vos le decís-, me estaba mintiendo, pero lo he comprobado, si te llevo ahorita al centro de salud, te aseguro que comprueban que vos estás “endrogado”, que fumaste esa babosada, sos bien bruto, no apreciás el esfuerzo que hemos hecho tu mamá y yo, aunque no seamos tus verdaderos padres, pero somos de crianza, sos mal agradecido-.

Hijastro: -Pero papá que te está pasando, quien te envenenó, ese director desgraciado te puso en contra de mí, yo no le hago a esa babosada que vos decís, seguramente como no me quieren ahora están hablando de mí, cosas que yo no hago, pero si no te parece la situación me voy de la casa, seguramente mi verdadera madre me recibirá en la suya, así que no te preocupés, sacáme del instituto y yo veré que hago, gracias por la ayuda durante este tiempo pero si ya no confiás en mí, no tiene caso que siga aquí-

Paco: -Pues te me vas con tu nana, como vos decís, porque hoy encontré esa babosada aquí en el baño de la casa, y eso si no puede ser, dicen que el que aprueba ese monte, lo vuelve hacer, es peor que el cigarro, así que agarráte bien mijo porque ya te cargó la gran puta, te metiste en camisa de once varas y ahora te toca enfrentar tus malas decisiones, yo tenía esperanza que vos fueras un profesional así como son mis otros hijos, pero tal parece que a vos te gusta el sabor de la mierda, y si algún día te arrepentís y querés ser hombre de bien, las puertas de esta casa están abiertas para vos-

Pasó el tiempo, a Paco y su esposa les costó desprenderse sentimentalmente del muchacho, aunque vivía muy cerca, se daban cuenta que el patojo se estaba descarrilando cada día más, ya que la verdadera madre no le ponía atención, y deambulaba por la aldea como perrito sin dueño, le dolía ya que lo habían criado como a su propio hijo.

Paco como hombre inteligente, aprendió a tocar marimba y además, como él dice, le gustó la cantada, y realmente es todo un espectáculo verlo cantar ya que su inspiración es el Buky, y trata de imitarlo desde la forma de vestir hasta la forma de bailar, en fin un hombre exitoso en lo que se ha propuesto, en el ocaso de su vida es un buen consejero, un hombre que trata de conducirse bien, le sigue gustando ser el pilotío, en la aldea donde nació y en sus alrededores, todos le conocen como culebra de palo.

Una tarde llegó a su casa, no estaba su esposa ni sus hijos, por lo que decidió tirarse en el sillón para ver televisión, y se quedó dormido, no sabiendo lo que le esperaba.

En lo profundo de su sueño, entró sigilosamente su cuñada, mamá de su hijastro, con un cuchillo en la mano, y le hundió el cuchillo en el cuello, el despertó agitado sangrando, tenía dos heridas profundas, por lo que empezó a gritar, lo escucho su hermano pequeño que vivía casi a la par y lo encontró en una poza de sangre en el suelo, se lo llevaron inmediatamente al centro de salud y de ahí para el hospital de la cabecera departamental donde lo atendieron a tiempo, logró sobrevivir a tremenda situación, estuvo a punto de morir, es más, en la aldea se comentaba que culebra de palo se iría de este potrero y lamentaban lo que le había pasado y condenaban a la mujer que lo había hecho, incluso se tejieron historias de infidelidad, acoso, intimidaciones, todo lo que en una comunidad pequeña puede inventar un cerebro desocupado.
Hoy Paco, culebra de palo, el pilotio es un hombre realizado porque todavía maneja, canta, baila y aconseja, la vida le ha dado mucho y tiene esperanza de vivir mucho

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